
BMW acaba de presentar el nuevo BMW X5 2026, la quinta generación del SUV que llevó a la marca al segmento de lujo hace más de dos décadas. Es la primera vez que un modelo de la marca llega al mercado con cinco tipos de propulsión distintos a la vez, gasolina, diésel, híbrido enchufable, eléctrico e hidrógeno, y ese dato por sí solo explica por qué se ha convertido en la novedad más comentada del año dentro del segmento SUV premium.
El X5 lleva siendo, desde su lanzamiento en 1999, un buen termómetro de hacia dónde se mueve BMW. Fue el primer Sports Activity Vehicle de la marca y el modelo que abrió camino a toda la familia X, así que cada nueva generación suele anticipar lo que veremos después en el resto del catálogo. Esta quinta entrega no rompe esa costumbre, y lo hace con el cambio de diseño más profundo que ha vivido el modelo en su historia.


El nuevo BMW X5 adopta el lenguaje Neue Klasse que la marca ya aplica al iX3 y al i3, aunque mecánicamente sigue siendo una evolución de la plataforma CLAR y no de la arquitectura eléctrica de esos dos modelos. El frontal toma como referencia al iX3, con una parrilla iluminada bautizada BMW Iconic Glow y una nueva firma luminosa en forma de doble X que integra faros, luces diurnas e intermitentes en un único conjunto. Los tiradores convencionales desaparecen a favor de unas pestañas metálicas integradas en los pilares, las llamadas BMW Winglets, que se abren con apertura eléctrica al mínimo contacto.
El coche también crece: mide 4,99 metros de largo, casi 6 centímetros más que la generación anterior, y se acerca a rivales como el nuevo Audi Q7, el Range Rover Sport o el Volvo XC90.
El coche también crece: mide 4,99 metros de largo, casi 6 centímetros más que la generación anterior, y se acerca a rivales como el nuevo Audi Q7, el Range Rover Sport o el Volvo XC90.
El nuevo BMW X5 llega al mercado con cinco sistemas de propulsión distintos, un movimiento inédito en el segmento generalista premium. La gama arranca con el X5 40 xDrive de gasolina, que desarrolla 400 CV y mild hybrid de 48 voltios, capaz de bajar de 0 a 100 km/h en 5,1 segundos, y el X5 40d xDrive diésel, con 313 CV y la misma hibridación ligera.
Durante 2027 llegarán las versiones enchufables. El X5 50e xDrive suma 489 CV combinando el seis cilindros turbo con un motor eléctrico, mientras que el X5 M60e xDrive, el más deportivo de la gama, alcanza los 612 CV con una autonomía eléctrica cercana a los 100 kilómetros. Ambos pueden circular en modo eléctrico puro hasta 140 km/h.
La gran novedad de la familia es el BMW iX5, la versión totalmente eléctrica del X5. Monta baterías de celdas cilíndricas de nueva generación con arquitectura de 800 voltios, alcanza los 578 CV y homologa hasta 840 kilómetros de autonomía según el ciclo WLTP, con capacidad de recarga rápida de hasta 460 kW, suficiente para pasar del 10 al 80% en poco más de 20 minutos. Más adelante llegará también el iX5 Hydrogen, con pila de combustible desarrollada junto a Toyota, que llevará por primera vez esta tecnología a la producción en serie de BMW.
El habitáculo del nuevo X5 abandona casi todos los mandos físicos en favor del nuevo sistema BMW Panoramic iDrive, formado por una pantalla central de 17,9 pulgadas y una franja digital que recorre la base del parabrisas de pilar a pilar, acompañada de un head-up display en 3D. Como opción, el acompañante puede disfrutar de una pantalla propia de 14,6 pulgadas capaz de reproducir contenido incluso en marcha.

Entre los materiales disponibles destaca el acabado Clear and Bold, con molduras de pizarra natural, algo que BMW presenta como una primicia dentro de la industria del automóvil. El techo panorámico de cristal, de 2,6 metros cuadrados, viene de serie en toda la gama.
El X5 sigue siendo el modelo que más ingresos genera para BMW, y en Andorra ese peso se nota de forma muy concreta: es uno de los SUV premium con más presencia real en las carreteras del país. Que la nueva generación mantenga gasolina y diésel desde el primer día, algo cada vez más escaso entre los rivales del segmento, tiene un valor especial aquí, donde la conducción de montaña, los desplazamientos frecuentes a Barcelona o Toulouse y la necesidad de autonomía real siguen pesando tanto como la etiqueta tecnológica del momento.

Desde Importwagen hay otro ángulo que se suma a esa lectura: con cinco motorizaciones conviviendo bajo un mismo modelo, el X5 se convierte en un ejercicio de encaje entre lo que busca cada cliente y lo que ofrece cada versión. Un comprador que hace muchos kilómetros de carretera valora cosas distintas a uno que se mueve sobre todo por el Principat, y esa variedad es exactamente el terreno en el que trabajamos cuando alguien nos pide ayuda para encontrar la configuración adecuada en el mercado europeo, aquella que de verdad encaja con su forma de conducir.
Ese trabajo empieza mucho antes de que aparezca una unidad concreta. Las primeras unidades de gasolina y diésel llegarán a los concesionarios europeos a finales de noviembre de 2026, mientras que las versiones enchufable y eléctrica aparecerán durante 2027, un desfase que condiciona qué configuraciones estarán disponibles antes y en qué países conviene empezar a mirar primero. El precio de acceso de la generación actual ronda los 80.000 euros, y todo apunta a que la nueva se mantendrá en ese umbral pese al salto tecnológico que incorpora, lo que hace que elegir bien la versión y el mercado de origen tenga un impacto directo en el resultado final.
El nuevo BMW X5 llega con el cambio de diseño más profundo de su historia y una gama de motorizaciones que hoy resulta única en el segmento, cinco propulsiones distintas bajo un mismo modelo, desde el gasolina más convencional hasta el hidrógeno más experimental. Para un mercado como el andorrano, acostumbrado a un SUV premium con presencia real en el día a día, esa variedad justifica por qué el trabajo de encontrar la unidad adecuada empieza mucho antes de que el coche llegue al concesionario, y explica también por qué este lanzamiento concreto merece más atención que la mayoría de las novedades del año.
