
Mercedes-AMG despide al A 45 S 4MATIC+ con una Final Edition que llega cuando el modelo conserva intacto su mejor argumento, el motor M139, un 2.0 turbo ensamblado a mano en Affalterbach bajo el principio One Man, One Engine, con 421 CV y 500 Nm enviados a las cuatro ruedas mediante el sistema AMG Performance 4MATIC+. Sigue siendo el cuatro cilindros de serie más potente del mundo, y su interés va más allá de los detalles estéticos de la serie especial, porque lo que de verdad representa es el cierre de una etapa en la que AMG llevó el formato compacto hasta un nivel de potencia y radicalidad difícil de repetir.
Durante más de una década, el Mercedes-AMG A 45 S ha respondido a la pregunta que desvela a cualquier ingeniero de coches deportivos, la de cuánta potencia cabe realmente en un motor de cuatro cilindros. Affalterbach llegó hasta los 421 CV a partir de solo dos litros de cilindrada, una cifra que ningún otro fabricante ha igualado en un coche de serie y que coronó a este compacto como referencia absoluta de su segmento.
Esa etapa termina ahora. Con la retirada simultánea del A 35 y el A 45 S, Mercedes-AMG cierra trece años de una receta muy reconocible, la del compacto deportivo movido por un motor de combustión montado a mano, y lo hace con una serie especial cuyo nombre desvela pura personalidad.
Lo interesante es el porqué. El A 45 S se despide en plena vigencia, en un momento en que la normativa europea de emisiones y la electrificación están transformando por completo el futuro de los AMG compactos. Adaptar el motor M139 a la futura Euro 7 resultaba inviable, y por eso el cuatro cilindros de serie más potente jamás construido se retira sin que ningún rival haya igualado su combinación de potencia específica, tracción, aceleración y uso diario dentro del segmento. Ese contexto convierte a la Final Edition en algo más relevante que una simple serie especial.

Su relevo ya se conoce y no podría ser más distinto. El Mercedes-AMG CLA 45 será totalmente eléctrico, con tres motores y una potencia que sobre el papel deja pequeño al A 45 S. Casi con seguridad irá más rápido, aunque será una máquina de otra naturaleza, más pesada, más silenciosa y sin el punto artesanal que define al modelo actual. En 2028 llegará además la quinta generación del Clase A sobre una plataforma concebida para la hibridación y lo eléctrico, de modo que la combustión en este segmento se despide sin posibilidad de regreso.
Para entender por qué esta despedida resuena más que otras hay que fijarse en el motor. El M139 es un 2.0 turbo de cuatro cilindros que se ensambla íntegramente a mano en Affalterbach, siguiendo el principio One Man, One Engine, según el cual un único técnico monta cada unidad de principio a fin y deja su firma en una placa sobre la culata. Es una manera de fabricar más cercana a la relojería que a la cadena, una de las señas de identidad de AMG que también se apaga con esta generación.
En prestaciones, el M139 no ha perdido un ápice de vigencia. Sus 421 CV y 500 Nm llegan a las cuatro ruedas mediante un cambio AMG Speedshift de doble embrague y ocho velocidades y el sistema de tracción total AMG Performance 4MATIC+ con AMG Torque Control, lo que se traduce en 3,9 segundos de 0 a 100 km/h y 270 km/h de velocidad máxima. Son números que todavía sitúan al A 45 S entre los compactos más rápidos jamás fabricados, y la Final Edition tiene el acierto de no alterar nada de esa mecánica, despidiendo el motor exactamente como ha sido siempre.
Con la base técnica intacta, todo lo nuevo se concentra en el aspecto, que gana en dramatismo. Hay dos acabados exclusivos del programa Manufaktur, el gris Montaña Magno mate y el negro Noche, ambos con tiradores en cromo oscuro, pinzas de freno negras firmadas por AMG y una tapa de depósito en cromo plata con las letras de la marca. Las llantas forjadas de 19 pulgadas, en negro mate con radios cruzados y tapabujes de logo amarillo, aportan el contraste de color, al que se suman los paquetes AMG Night y un paquete aerodinámico opcional con splitter delantero, canards, alerón trasero de mayor tamaño y difusor. Quien quiera rizar el rizo puede además pedir los grandes gráficos 45 S en las puertas delanteras.


El habitáculo respira el mismo ambiente. Los asientos AMG Performance combinan cuero sintético Artico y microfibra Microcut en negro, con costuras amarillas de contraste que reaparecen en el volante y en los paneles de las puertas, y el 45 S bordado en los reposacabezas. Rematan el conjunto una placa 45 S Final Edition en la consola central, molduras de aluminio, alfombrillas específicas y umbrales iluminados. En Alemania, este tratamiento parte de unos 6.000 euros con impuestos y puede rebasar los 10.000 según el equipamiento que se elija.
Un coche así se mide de otra manera. Al reunir serie limitada, un motor irrepetible y la condición de última generación de una mecánica que no volverá a fabricarse, el A 45 S Final Edition acumula los ingredientes que el tiempo suele revalorizar, sobre todo cuando lo que se despide es un propulsor que la industria ha decidido no repetir. La tirada corta y el simbolismo de cerrar una era acaban pesando tanto como la propia ficha técnica.
Para un comprador en Andorra, ese componente de última oportunidad es justo lo que conviene vigilar. En un lanzamiento limitado la disponibilidad real depende por entero del mercado europeo, de qué países reciben unidades, de qué acabados y configuraciones aparecen y del ritmo al que se agotan las plazas de producción antes del cierre definitivo.
Rastrear ese movimiento internacional, y saber dónde y cómo acceder a una unidad concreta antes de que se agote, es el terreno habitual de Importwagen, y con un coche que tiene fecha de caducidad ese seguimiento resulta más decisivo que nunca.
Más allá de sus llantas negras, sus detalles amarillos o la placa de la consola central, el A 45 S Final Edition se recordará sobre todo por despedir a uno de los compactos más extremos que AMG ha construido nunca, un coche que llevó un motor de dos litros hasta cifras que parecían reservadas a deportivos de otra categoría. Durante años fue una rareza dentro del segmento premium, pequeño, utilizable, tremendamente rápido y construido alrededor de un motor firmado a mano, y la Final Edition concentra ese carácter en su última forma, justo antes de que los AMG compactos entren en una etapa donde la electrificación cambiará por completo la manera de entender sus prestaciones.
Para Importwagen, el interés está precisamente ahí, en entender qué representa esta despedida más allá de localizar una unidad especial. El A 45 S Final Edition es uno de esos coches que ganan sentido cuando se miran con perspectiva, porque marca el final de una fórmula que probablemente no volverá a repetirse de la misma manera. Desde Andorra, seguir de cerca su disponibilidad en Europa marcará la diferencia entre llegar a tiempo a esta despedida o verla pasar de largo.
